Publicidad:
Terra
La Coctelera

El fin de los ejes tradicionales

Por lo regular se piensa que la cultura tiene que ver con el proceso de desarrollar y ennoblecer las facultades humanas, es decir, con el refinamiento en el comportamiento de las personas y la posibilidad que estas tiene para poder adquirir algunos productos diseñados para este fin.
Sin embargo, ya desde hace tiempo, los antropólogos advirtieron sobre el error en esta forma de concebir a la cultura, pues sólo involucra unas cuantas manifestaciones culturales de los individuos. Esta concepción es una forma excluyente, que sólo toma en cuenta aquellas expresiones que tienen que ver con el ennoblecimiento del espíritu humano, así como la exaltación de la belleza y naturaleza.
Una vez que esta idea se elimina, el significado que la cultura adquiere otro sentido. La cultura ya se vuelve cosa de unas cuantas clases sociales, con posibilidad económica, sino que involucra a amplios sectores de la sociedad. Esto implica que las distintas formas simbólicas -producto de la interacción entre los individuos y de éstos con su medio ambiente- son tomadas en cuenta como manifestaciones de su cultura.
De esta forma, la cultura ya no tiene que ver solamente con la pintura, escultura y música considera como “culta”, sin también aquellos objetos y signos –como el lenguaje- que expresan el sentir y la forma de pensar de individuo y su pueblo. Esto representa el fin de una concepción clásica de la cultura.
No obstante, en algunas investigaciones –especialmente de los años cincuenta- relacionadas con los medios de comunicación y la forma en cómo éstos afectan a los sujetos no se tomaba en cuenta esta definición.
Pero cuando se dieron cuenta de la importancia que tiene la cultura de los sujetos para medir los efectos de los mensajes que se transmiten por los medios de comunicación, las investigaciones cobraron distinta relevancia. Entonces se comenzó a hablar de mediaciones, es decir, los modos en que los individuos construyen significados.
Lo que se explicó es el campo teórico en el cual se inscribe esta investigación.
Y es que a partir de las teoría de las mediaciones y la concepción estructural de la cultura, se piensa explicar cómo es que las nuevas tecnologías han cambiado la forma de pensar de los individuos –si es que en verdad lo han hecho-, a partir de qué modos lo han hecho.
Pero antes de llegar a este punto es pertinente explicar de forma detallas las propuestas teóricas de Jesús Martín Barbero y de Thompson.

La concepción estructural de la cultura
El estudio de la cultura de los individuos es un tema apasionante para la mayoría de los científicos sociales. Éstos se muestran convencidos de que los fenómenos sociales de una comunidad y época determinada son más que accidentes históricos. Son, como bien señala Thompson, acciones y expresiones significativas, de enunciados, símbolos, textos y artefactos de diversos tipos, y de sujetos que se expresan por medio de éstos y buscan comprenderse así mismos y a los demás mediante la interpretación de expresiones que producen y reciben.
Debido a este interés, la reflexión sobre los fenómenos culturales tiene atrapada la atención de varias disciplinas sociales tales como la antropología, la psicología, la lingüística, los estudios literarios y, por supuesto, la comunicación.
Cabe mencionar que cada una de estas ciencias -a pesar de darle un diferente enfoque en sus estudios- consideran a la cultura como un elemento indispensable para la construcción de la realidad, gracias al uso de expresiones significativas que se producen dentro de un contexto sociohistórico determinado
Sin embargo, la coincidencia en la concepción de este término nunca fue unánime, pues a lo largo de su historia tuvo diferentes significados, algunos de los cuales aún conservan vigencia en la actualidad, pero que resultan -para los investigadores- de poco alcance, excluyentes y con limitaciones que impiden conocer todas las implicaciones que este concepto conlleva.
Por lo anterior, y antes de continuar, conviene poner en palabras precisas lo que se entiende por cultura en la actualidad, lo cual implica mirar hacia atrás para saber por qué y cómo se llegó a este término.
En sus orígenes, la palabra cultura –proveniente del vocablo latín culturam- se utilizó para referirse al cultivo de la tierra, pero poco a poco su uso se extendió al terreno de las ciencias y artes, es decir, al cultivo de la mente. Así, durante los siglos XVIII y XIX, se le relacionaba con el proceso de civilización, pues describía a la perfección el proceso humano que iba desde la barbarie hasta el refinamiento en el comportamiento de los individuos.
Detrás de esta forma de pensar se encuentra el espíritu de la Ilustración -tan arraigado en Europa por aquella época y gracias al cual se creía en el constante progreso humano. Es por ello que la cultura tenía esta connotación. No obstante, era un término que creaba confusión y polémica. Por ejemplo, en Alemania Kultur y Zivilisation eran palabras contrastantes. La primera se utilizaba para referirse a los productos intelectuales, artísticos y espirituales donde se expresaban la individualidad y la creatividad de la gente. Mientras que la segunda se asociaba con el buen comportamiento de las personas, es decir, el refinamiento de los modales. Pero además de estas diferencias, también se hacia referencia a la estratificación social, pues algunos nobles y acaudalados alemanes se esforzaban en copiar los modales de la sociedad noble e intelectual francesa, lo que causaba burla en la clase pobre alemana que buscó el reconocimiento social a partir del estudio y la producción de obras literarias y científicas.
La visión que se tiene de la cultura a finales del siglo XVIII y principios del XIX, y que se caracteriza por la educación enfocada hacia los valores, las “buenas costumbres”, el interés por las obras artísticas e intelectuales, así como la idea de progreso, se conoce como la concepción clásica de la cultura y la cual se define como: el proceso de desarrollar y ennoblecer las facultades humanas, proceso que se facilita por la asimilación de la obras eruditas y artísticas relacionadas con la idea progresista de la era moderna.
Pero para finales del siglo XIX esta concepción clásica de la cultura se desvaneció. Y es que la estrechez de este concepto limitaba el campo de estudio de una naciente disciplina científica: la antropología.
Una de las críticas más fuertes que recibió la concepción clásica por parte de la antropología se refirió a su connotación etnocéntrica. Es decir, pensar que sólo los pueblos de Europa son los únicos donde se desarrolla la cultura.
Y es que el interés de la antropología gira alrededor etnográfica de los pueblos –distintos a los de Europa-, pues pretende desentrañar las costumbres y practicas sociales, para así conocer la evolución social del hombre. Así es como se da la concepción antropológica, la cual a su vez se divide en dos concepciones: la descriptiva y la simbólica.
La concepción descriptiva se define como: el conjunto de creencias, costumbres, ideas y valores, así como los artefactos, objetos e instrumentos materiales que adquieren los individuos como miembros de un grupo o sociedad. Aunque tienen ciertas diferencias con respecto a esta concepción, especialmente relacionadas a la metodología, Taylor y Malinowski coinciden en lo esencial con respecto a esta concepción. Es más: son sus máximos exponentes.
En cuanto a las diferencias, hay que señalar que Taylor tiene una visión sistemática y científica de la cultura; mientras que Malinowski una funcionalista. Taylor compara el trabajo del antropólogo con el del zoólogo y botánico, el cual consiste en la recopilación, clasificación y comparación de muestras de la vida silvestre para describir el ecosistema o región. Algo similar a lo anterior es lo que debe de realizar el antropólogo según Taylor. Por lo que su tarea se restringe en la compilación de objetos, símbolos, expresiones lingüísticas, etcétera, que permitan describir a esa comunidad.
Esto tenía una importancia fundamental para Taylor, pues así cría poder desentrañar la forma en cómo los pueblos europeos llegaron a la etapa de desarrollo en la que se encontraban.
Por su parte Malinowski -quien también diseñó un modelo donde explica las estadios que superó el hombre para alcanzar la civilización- pone énfasis en el estudio de las funciones de los fenómenos culturales. Es pertinente subrayar que para él la cultura se forma a partir de la herencia social, por lo que los bienes, ideas, hábitos y valores no son dados de forma natural en un pueblo, sino que se adquieren. Por ello, considera que el estudio de la cultura debe intentar separar esa herencia social en sus elementos componentes y relacionarlos unos con otros, con el medio ambiente y con las necesidades del organismo humano. Y es partir de esta idea como se entiende la concepción descriptiva de la cultura.
Al igual que la concepción clásica de la cultura, ésta también entraña limitaciones. Una de ellas es, por ejemplo, que sólo se enfoca en enunciar y describir los elementos que conforman la cultura de un pueblos, pero se olvida de explicar las implicaciones que éstas tiene la vida cotidiana de los individuos. De esta forma, una nueva propuesta acerca de la cultura emerge: la concepción simbólica.
A diferencia de los animales no pensantes, los hombres tienen la capacidad de construir símbolos a partir de los cuales pueden crean e intercambiar expresiones lingüísticas. Pero no sólo eso a las expresiones lingüística les asignan significados, sino también a objetos, obras de arte y acciones.
La concepción simbólica de la cultura tiene sus orígenes en los estudios de los L. A. White quien en su obra The Science of Culture reflexiona sobre la importancia de los símbolos en la cultura de los pueblos. Pero apenas es una aproximación, pues White -quien divide en tres categorías a los fenómenos culturales: tecnológico, sociológico e ideológico- enfatiza el papel de la tecnología en la evolución y formación de los expresiones culturales de los hombres.
Por su parte, Clifford Geertz, antropólogo, con su libro The Interpretation of Cultures, trata de desentrañarlas implicaciones del tema. Y para ello retoma el concepto desde un punto de vista más semiótico que simbólico, así su interés se concentra en cuestiones de interpretación, simbolismo y significado.
Geertz considera como fin único del estudio de la cultura la interpretación de ésta, más que el establecimiento de leyes. Así los análisis de la cultura se vuelven interpretaciones de interpretaciones de los individuos, es decir, el científico recoge las expresiones significativas de los individuos que ya contienen implicaciones subjetivas de los individuos.
Un problema representativo para Geertz es el de cómo recoger esas expresiones significativas, al cual halla solución a partir de una propuesta de Paul Ricouer sobre la interpretación de los textos literarios. Considera que es posible interpretar lo que se dice en el discurso social, a partir de fijarlo en un texto escrito.
El enfoque simbólico en el estudio de la cultura que desarrolla Clifford Geertz representa un gran avance, debido a la importancia que se le asigna a las experiencias, expresiones y creencias de los individuos. Es decir, la subjetividad de los sujetos de un pueblo ya no se deja de lado. Y es aquí donde radica el punto central de la concepción simbólica de la cultura que bien se puede definir como: el patrón de significados incorporados a las formas simbólicas –entre las que se incluyen acciones, enunciados y objetos significativos de diversos tipos- en virtud de los cuales se comunican entre sí y comparten sus experiencias, concepciones y creencias.
Dentro de la literatura antropológica, la concepción simbólica de Geertz es una de las más importantes. Ello no implica que sea la más completa, y que no se puedan hacer algunas críticas. Por ejemplo, no hay forma de saber si las interpretaciones que hace el antropólogo son precisamente los que piensan los individuos, pues e olvida de tomar en cuenta los contextos y sólo considera los puntos de vista del científico. Para dejar más claro este punto, vasta ver su ensayo acerca de lo que representa la pelea de gallos para las personas que participan en ella. Según Geertz es una forma de externar las relaciones sociales sin tener que modificarlas; sin embargo, sólo queda en hipótesis, pues no se menciona si comenta o les pregunta a las personas a quienes observó sí esto era lo que pensaban sobre la pelea de gallos.
Otra de las críticas al trabajo se este antropólogo es el olvido de las situaciones de conflicto y las relaciones de poder en donde se encuentran insertas las expresiones significativas.
Geertz se olvida de contextualizar las situaciones o momentos en los cuales ocurren las expresiones significativas, lo cual impide conocer la trascendencia de éstas en la vida cotidiana de los individuos.
Thompson encuentra debilidades en todas las concepciones de cultura expuestas. Aunque considera la protesta de Geertz como la más cercana para conocer las implicaciones de los fenómenos culturales. Por lo cual parte de esta última propuesta para formular su concepción estructural de la cultura, la cual define de la siguiente forma: el análisis cultural que da entendido como el estudio de las formas simbólicas –es decir, las acciones, los objetos y las expresiones significativos de diversos tipos- en relación con los contextos y procesos históricamente específicos y estructurados socialmente en los cuales, y por medios de los cuales, se producen, transmiten y reciben tales formas simbólicas. Así, los fenómenos culturales se entienden como formas simbólicas que son interpretados tanto por los individuos como por los analistas. Y que además se encuentran dentro de contextos sociales estructurados.

Las características de las formas simbólicas
Antes de continuar conviene definir el término formas simbólicas. Una forma simbólica comprende un amplio campo de elementos significativos como gestos, rituales, textos, enunciados, acciones, programas de televisión y hasta obras de arte. Las formas significativas se encuentran compuestas por cuatro características: intencional, convencional, estructural, referencial y contextual.
Quien produce una forma simbólica no siempre lo hace con la intención de comunicar algo, pero quienes la consumen pueden creer que sí. A fin de cuentas la forma simbólica debe de tener una razón de ser, ya sea para quien la produce o para quien la consume. A esto se refiere la característica intencional de las formas simbólicas.
Cabe acentuar que las intenciones que llevan a un sujeto a realizar ciertas expresiones no tienen porque ser las mismas que interpretan quienes las reciben; esto es, los sujetos pueden entender distintas cosas, esto porque no utilizan los mismos marcos contextuales o convenciones.
Las convenciones, segunda característica de las formas simbólicas, se refieren a las reglas o códigos que utilizan los individuos para codificar y decodificar las expresiones emitidas por un sujeto.
No siempre se hace uso de una convención para construir una forma simbólica; sin embargo, sin ésta es imposible entender el significado de las expresiones, pues si no se insertan dentro de determinados acuerdos como el lenguaje, los colores, las formas, etcétera, no se pueden interpretar.
Los elementos que son determinados por las convenciones presentan una estructura articulada de las formas simbólicas, es decir, éstas tienen una estructura. Esta tercera característica de las formas señala que los elementos que construyen una expresión guardan relaciones determinadas entre sí. Y tales elementos y sus interrelaciones comprenden una estructura que se puede analizar de manera formal en el sentido en que se puede analizar la yuxtaposición de palabras e imágenes. Las formas simbólicas siempre hacen referencia a algo, es decir, representan o dicen algo acerca de algo. Esta es la cuarta característica de las formas simbólicas.
Por último, la quinta característica de las formas simbólicas es la contextual, es decir, todas las formas se encuentran dentro de determinados contextos históricos y sociales que también les ayudan a encontrar o darles significados.
Hasta aquí la concepción de la cultura propuesta por Thompson.

La inversión de los sentidos: Teoría de las mediaciones.
La mayoría de las teorías e investigaciones en torno a los medios de comunicación que surgen en Estados Unidos en la década de los cincuenta tienen una característica fundamental: la creencia en el consumo lineal de la información que se emite por este medio.
Para la mayoría de los investigadores, los mensajes que se transmitían por la televisión eran recibidos tal cual por las personas expuestas a éstos; es decir, la intención con la que se emitían los mensajes era entendida a la perfección por los consumidores.
En aquel entonces, los científicos sociales interesados en conocer los efectos de la televisión, consideraban a ésta como un instrumento de manipulación de las mentes. Y se culpaba a los medios de comunicación, y todavía se sigue haciendo, de imponer ciertas normas de comportamiento y maneras pensar en las sociedades.
Pero tomar esta postura como única verdad implica negar los procesos de socialización y significación que se dan en torna a la televisión. Y más todavía, implica negar al sujeto en los procesos de recepción.
Algunos investigadores como, Jesús Martín Barbero, no niegan que la televisión y otros medios de comunicación sirven como instrumentos de control social, es decir, encierran relaciones de poder, mas afirman que no sucede en todos los casos.
Estos investigadores no niegan la capacidad de pensar de los sujetos, y sostienen que no consumen la información tal cual se les ofrece, pues la reconstruyen de acuerdos a sus marcos culturales, institucionales, situaciones, etcétera. Por ello, les es más conveniente hablar de mediación que de recepción.
Por mediación se entiende el lugar donde se produce el sentido de la interacción social. Es decir, diversas circunstancias y elementos que intervienen en el proceso de comunicación – por accidente o con intención- median las interpretaciones que hacen los individuos de los mensajes que reciben. Así, la comunicación ya no es vista como un proceso lineal.

Las mediaciones
Como se mencionó diferentes elementos y circunstancias intervienen en la interacción de un sujeto con un medio o, incluso, con otro sujeto, por lo que es pertinente hablar de mediaciones y no de una mediación en particular.
En general existen cinco tipos de mediciones que son: la cultural, la situacional, la contextual y la institucional.
Los sentidos más profundos, los que tiene que ver con los modos de vida de los sujetos sociales están dentro de las mediaciones culturales. Estas mediaciones nos revelan las formas de vida cotidiana de los individuos, así como su pasado histórico, costumbres y creencias, he ahí su importancia.
Las mediaciones situacionales hacen referencia al espacio físico donde se desarrollan los hechos sociales o practicas comunicativas. Es decir, los escenarios donde se realiza la interacción.
Este tipo de mediaciones son importantes porquen ayudan a entender las conductas de los sujetos y su grado de pertenencia. Pero este tipo de mediaciones no son las únicas que intervienen a entender las conductas de las personas, sino también las institucionales. Por mediación institucional se entiende a los espacios sociales encargados de la producción de sentidos y significados. Entre éstos podemos encontrar a la escuela, la familia, la iglesia y demás instituciones.
Hay que tener cuidado con las mediaciones situacionales y las institucionales, pues las dos parecieron referirse a los mismo cuando se habla de “espacios”. La primera hace referencia a un espacio geográfico; mientras que la segunda se refiere al espacio social. Es decir, una pone mayor énfasis a los elementos y características físicas del lugar; en cambio, la segunda, hace referencia a las normas, reglas o pautas de conducta.

El fin de los ejes tradicionales
Una de las tradiciones más arraigadas dentro del estudio de los efectos de los medios de comunicación en los receptores es la de realizar este análisis dentro de tres ejes fundamentales: emisor, medios y mensajes. Del sujeto nada se quería saber, al menos, no en el sentido de productor y reproductor de mensajes, es decir, de participante en este proceso de comunicación.
Conforme otros investigadores se dieron cuenta del papel que juega el individuo en la recepción de los mensajes -la cual no es pasiva sino participativa-, el término recepción mutó al de mediación.
Tal término implica una revolución en la forma de concebir a la comunicación de masas, porque implica que el mensaje que emite un sujeto para otro, no llega tal cual a este último, sino que existen diversas situaciones que determinan la forma en cómo se recibe. Es decir, el mensaje es mediado o reinterpretado por las personas.
Las formas simbólicas que producen los medios de comunicación no son interpretadas o recibidas en su totalidad porque estos son mediados por los sujetos, quienes a partir de sus marcos culturales interpretar estas formas simbólicas que reciben.
La característica convencional de las formas simbólicas nos dice que para poder interpretar estas formas contar con reglas de codificación y decodificación que no necesariamente son las mismas para quienes construyen una forma y quienes las reciben. Pues existen distintas mediaciones la situacional, cultural o institucional que determinan estas reglas.
Desarraigar el estudio de los medios de comunicación de sus tres ejes tradicionales para reubicarlo en la sociedad, permite comenzar a mirarla con distintos ojos; pero no sólo eso, también permite conocer cómo las distintas prácticas sociales ayudan a la construcción de la realidad, de formas simbólicas y de sentidos.

Once Noticias y su inclinación

La demanda del conteo voto por voto de las boletas electorales para presidente de la República por parte del candidato de la Coalición por el Bien de Todos, Andrés Manuel López Obrador, pasó de las asambleas informativas a una segunda etapa: la instalación de carpas en Paseo de la Reforma y avenida Juárez, y en el Zócalo de la Ciudad de México.
Esta operación de los integrantes de la coalición -la cual forma parte de las acciones de resistencia civil que se practican desde la semana pasada- les ha traído muchas críticas. Algunas a favor, otras en contra. ¿Pero cuáles de estas ha registrado la prensa mexicana?
En un modesto monitoreo que realice los días martes, miércoles y jueves de esta semana al noticiero Once Noticias con Adriana Pérez Cañedo pude detectar que la mayor cantidad de notas que se empleaban para el tema se las llevó el PRD. Pero la mayoría de estas notas se dedicaban a mostrar a personas enojadas porque no podían llegar temprano a sus empleos por el tráfico; por la falta de clientes en sus negocios; por la falta de transporte; por que ahora les salía más caro el pasaje… También pasaban declaraciones de los representantes de la coalición donde los mostraban como personas intransigentes, violentas y amenazadoras. Veamos algunos ejemplos:
Durante el noticiero que se transmitió el martes 1 de agosto seis notas fueron dedicadas a representantes del PRD en las cuales se habló de la falta de asistencia de algunos diputados a la Cámara local por estar en el plantón, y la imposibilidad de votar una reforma; los problemas de circulación; la no aplicación del bando 13, y una nota donde AMLO responsabiliza a Felipe Calderón de la instalación de las carpas.
Las notas dedicadas al PAN hablan sobre la falta de respeto a los ciudadanos, la defensa de las elecciones, y el rechazo por parte de Felipe Calderón a calificar las elecciones como injustas y a los problemas que trae este movimiento de López Obrador.
Para finalizar esta sección de noticias que hablan sobre el tema se ponen notas del presidente de la república en las que se habla de la entrega de viviendas y las miles de personas beneficiadas por ese programa de vivienda.
El miércoles dos de agosto se mostraron cinco notas en las que se hablo de la molestia de los transeúntes por las carpas de los integrantes de la coalición, la baja de clientes en los negocios y la “situación en vilo” para algunos establecimientos. Además pasó una nota de Encinas en donde se comprometía a negociar con los manifestantes, pero minimizaba el problema. Otra nota donde Pablo Gómez amenazaba con generar actos de violencia y una donde AMLO dijo que “no aceptaría otra negociación que no sea el voto por voto”.
Las notas dedicadas al PAN son tres y versan acerca de la indignación de los integrantes de este partido por los problemas causados a los ciudadanos que circulan por la zona donde están las carpas, el reitero a su llamado al levantamiento del campamento, y el respeto a los ciudadanos.
Para terminar esta sección pasaron notas del presidente Fox se vuelve hacer mención de la entrega de viviendas y donde ésta hace un llamado a la unidad y a aceptar la espera del TRIFE.
Durante el último monitoreo del jueves 3 de agosto se continúa con el mismo discurso de las personas afectadas, pero ahora con un nuevo tema: el robo de energía eléctrica por parte de las personas que están en los campamentos. También se muestra a Fernández Noroña con la amenaza de radicalizar las protestas; a Encinas defendiendo el movimiento; al secretario de Seguridad Pública del D.F enojado porque no quiere aplicar la fuerza pública para desalojar, y amenaza con retirarse de su cargo; a AMLO pidiendo el voto por voto y necio a aceptar la negociación. Las notas dedicas son cinco.
En cuanto a las notas del PAN se muestra al ex secretario de Seguridad Pública Federal, Alejandro Gertz Manero, enojado por los campamentos y exigiendo la aplicación de la ley; a César Nava pidiendo el cese de Alejandro Encinas y a Calderón a poyando un desplegado firmado por intelectuales donde piden el respeto a las instituciones. Las notas son en total tres.
Al terminar estas notas se pasa al presidente Fox, quien dice que la democracia no es un saco que se pueda poner a la medida de nadie.

Conclusiones
-En el noticiero siempre se muestran más notas que hablan sobre los problemas que causa los campamentos del PRD. Se muestran a personas en verdad molestas e indignadas.
- Se transmiten notas donde los representantes de la Coalición por el Bien de Todos se aprecian como personas violentas, amenazadoras e intransigentes. Se pasan las escenas donde estas personas se muestran realmente muy agresivas, y en algunas hasta tontas.
- Se pasan notas del PAN donde sus representantes se ven como personas pacificas y realmente preocupadas por el problema.
-A excepción de Gertz Manero, todos los demás se ven como personas amigables y muy comprensivas de los problemas de los ciudadanos.
- La sección siempre inicia con las críticas desfavorables para las acciones del PRD, se continúa con las del PAN que apoyan a los ciudadanos y las elecciones limpias y se concluyen con las acciones buenas del presidente Fox.
- Se cierra con acciones del presidente como una forma de mostrar lo que hace el gobierno del PAN. De esta forma se hace un contrapeso con las acciones del PRD que terminan por descalificarlo.